jueves, 6 de abril de 2017

Futuro

El futuro hace parte de las fugaces visiones de los hombres y de las sociedades. Es una idea, una metáfora, un camino difuminado que vemos perderse entre los velos de la imaginación. Hablar del futuro de alguien o de algo es solo una especulación, un prospecto de vaticinio que tiene tintes emocionales con una gran carga de deseos y sentimientos. Las ciencias creadas por la humanidad apuntan a tener opciones seguras en diferentes aspectos, la comodidad de una proyección en aras de mejorar la calidad de los horizontes, es una apuesta a la que todos queremos ir, pero que no tiene estrategias infalibles o fórmulas mágicas que aseguren que los conceptos presupuestados se cumplan como una regla de la matemática, la cual incluso podría llegar a ser tan relativa como la misma existencia.

Hoy nos enfrentamos a una época acelerada, digital, virtual e impersonal, que hemos adoptado a fuerza de necesidad y gracias a una evolución exponencial de las posibilidades de nuestra realidad. Los masones transitamos en la modernidad de un presente dinámico que varía según las tendencias económicas, las movilizaciones sociales y un ambiente de globalización, donde las fronteras geográficas se mantienen, pero las humanas son cada vez menos claras.
El caminante sobre el mar de nubes
Caspar David Friedrich
Museo Kunsthalle, Hamburgo

Hacemos parte de un futuro diseñado en el siglo XX , que no se parece en nada a los seres vestidos con atuendos brillantes , con antenas en la cabeza y con poderes telequineticos que mostraban las películas de los años 50 y 60. Por el contrario, en nuestro flamante siglo XXI, encontramos al interior de las logias a unas personas vestidas de color oscuro, con bandas, mandiles, caduceos, espadas, velas, candelabros y finos lenguajes, más acorde con el siglo XVIII que con la época de la red mundial de información y la volatilidad de las tradiciones. No obstante, nuestro trabajo basado en un ritual y una simbología continua tan vigente hoy, como hace tres siglos atrás, es una cuestión de evolución y de adaptación, las mismas que han garantizado la supremacía de la especie humana y que nos han tocado por características innatas, aunque cada vez mejor aplicadas a los retos de la modernidad.
Nuestro futuro como método y estrategia, se ve cimentado en la riqueza de una tradición iniciática que tiene múltiples orígenes y que comparte conceptos con el desarrollo de la civilización contemporánea y su interacción con las diversos entornos en los cuales se aplica. Pero ese futuro depende en gran medida de un presente bien aprovechado y de nuestra capacidad de transformación, dando forma a una propuesta de trabajo simbólico aplicado a las condiciones reales y actuales de los miembros de la orden, así como a la realidad social y mundial que nos envuelve.

Los trabajos masónicos deben conservar su gran fortaleza simbólica y nuestros rituales deben ser el complemento de la ejecución profana, donde el espíritu humanista cultivado en logia, se expresa como una sinfonía de saberes, sentires y acciones en torno al progreso de los seres humanos, incluidos nuestros propios hermanos.
La época contemporánea exige la versatilidad de las ideas y la innovación de las relaciones. Somos el resultado de un crisol de conocimientos, de un sin fin de promesas y de un número infinito de palabras, que no son más que la expresión de la necesidad constante de los seres humanos por trabajar juntos entorno al calor de la confianza y de los ideales comunes.

Nuestra orden, hoy en día es el futuro de la masonería tradicional, nuestra propuesta de inclusión social , de género y de libre pensamiento, la laicidad con respeto y tolerancia, así como nuestra tendencia fraterna, hacen juego con la heterogenicidad de los métodos de la civilización actual. Nuestro presente cambiante y modulado debe ser la fortaleza donde se cimentan las bases de aquel futuro incierto pero con buenas perspectivas.

La francmasonería moderna exige un presente digno de su pasado, nuestra orden debe continuar en su ascenso de la búsqueda de la verdad y de un mundo más justo, más humano, más libre y más tolerante con la diferencias de cada cual. Tenemos un futuro por construir, donde las piedras pulidas van a ser acomodadas, no por las llanas y los palustres de los obreros calificados, sino por las hábiles manos de seres que evolucionan con el cambio y que se adaptan permanentemente a su entorno.

GGC:.
MM:.

viernes, 10 de marzo de 2017

TESTAMENTO PARA NACER

“La vida es un constante proceso, una continua transformación en el tiempo, un nacer, morir y renacer”
(Hermann Keyserling)

Tome la frese de Hemann para interpretar, ese momento vivido cuando inicie este hermoso camino, siendo para mí un nuevo nacer como persona ante la vida profana que seguía, es una transformación de las diferentes costumbres para así tomar conciencia de mis deberes y la relación constructiva conmigo y con los demás. El testamento Filosófico es una preparación para la vida nueva del espíritu a la cual tiene que renacer.

Como primera medida el testamento es un deber que tenemos que asumir a la hora de nacer, y después, el deber de ser el ejecutor de todas nuestras intenciones, en un programa de vida que se deberá realizar con una comprensión más luminosa de las relaciones, con el deber de reconocerse y establecerse interiormente, y no basado en creencias o prejuicios, indiferentes si son positivos o negativos. Lo que más me agradó es el simple hecho que en ningún momento de mi iniciación se me preguntó cuáles eran mis creencias o mis inclinaciones filosóficas, antes vieron esa piedra bruta que estaba en una búsqueda constante de transformación; así contribuyendo un poco más a lo que la sociedad quiere encontrar, pero con un camino que no es fácil de recorrer identificando el papel que tomé en este mundo.

Ahora bien con las preguntas que se encuentran en el testamento sobre ¿Cuáles son vuestros deberes hacia Dios? Y ¿Cuáles son vuestros deberes hacia vosotros mismos? Puede ser contestaba basado en el Principio Universal de la vida que cada uno tiene, ligado a reconocer su vida exterior y que se halla íntimamente relacionado con lo que el mismo es interiormente, y como  con la compresión de esta relación tiene en si el poder de dominarla y dirigirla constructivamente. 



Una expresión del Libro del Aprendiz dice que somos manifestación concreta de, “lo que el mismo se ha hecho y se hace constantemente, con sus pensamientos consientes y subconscientes, su manera de ser y su actividad”. Siendo un deber de cada uno hacerse llegar a ser una siempre más perfecta expresión del Principio de Vida.

Y en cuanto a los deberes hacia la humanidad, se puede decir que debe acostumbrarse a ver en todos los seres otras tantas manifestaciones del mismo Principio Único de Vida, y sabiendo que, él es por fuera lo que es y se hace por dentro; de ahí se establece cual es  la relación con la humanidad, y siendo como resultado la Fraternidad.

El testamento representa para mí una nueva vida, formándome cada día en la mejor manera para ejecutarlo, siendo esta la preparación necesaria para los viajes o etapas sucesivas de progreso que me esperan.



Es mi palabra.

LVMP
A:.M:.

HOMBRE LIBRE Y DE BUENAS COSTUMBRES


Al momento de ingresar en la logia los aspirantes deben reunir unos requisitos entre ellos es que el aspirante debe ser una persona libres y de buenas costumbres, para poder ser admitido en la logia.

Aquí viene quizás un planteamiento importante,  que significa ser un hombre libre y de buenas costumbres, para lo cual empezare a definir qué significa ser un Hombre libre, una definición popular lo define como: ““aquel que sabe lo que quiere, quiere lo que sabe, hace lo que quiere y ama lo que hace”, bajo esta premisa, tenemos que un hombre libre es aquel que puede expresar sus pensamientos, no es manipulable por terceros, no está sujeto a ningún dogma o religión , y no tiene vicios que lo atan y lo vuelven esclavo del entorno.
En masonería la definición proviene de la palabra francmasonería, la cual procede del francés Fran “libre” y masón “albañil”, albañil libre .

La idea de LIBERTAD se convierte en la Piedra angular de la institución y abriéndose para recoger en su seno a todos los hombre libres que quieran buscar su crecimiento interior para el beneficio de la humanidad, sin perjuicio de su actividad laboral, posición socioeconómica, con la única condición de ser  libres pensadores y adherirse a los principios de LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD.


En este orden de ideas ser LIBRES significa  que se tiene la habilidad de abandonar cualquier tipo de prejuicio para considerar una opinión por su valor no por quien la dice, sin darle más valor si la dice un hombre o una mujer, si la dice un maestro o un compañero; eres “libre” cuando aceptas  una  idea independientemente de quien la diga, solo teniendo en cuenta su contenido.

Las buenas costumbres, se conoce como el conjunto de  todos aquellos hábitos que contribuyen a mayor medida a mejorar nuestro bienestar diario, aquellos  hábitos que forman parte de nuestro estilo de vida y la manera en que nos relacionamos con los demás y con nuestro entorno, esto significa ser portador de una buena reputación, siendo buen padre (madre), hijo (a), hermano (a), esposo, su conducta esta siempre orientada a ser hacia lo justo y etico.

El Mason debe practicar buenas costumbres, todas encaminadas a tener una conducta solidaria y fraterna con todas las personas.


Es mi palabra.

LPB
A:.M:.

miércoles, 25 de enero de 2017

Nuestros símbolos, nuestras herramientas II

Las siguientes sonconclusiones sobre el uso de los simbolos, que se deben aplicar en la vida cotidiana:
LA REGLA DE 24 PULGADAS
En la masonería, es una herramienta que cumple una función primordial de representar las 24 horas del día, y está en nosotros como podemos repartir el tiempo de nuestras diferentes ocupaciones tanto en la vida profana como en la vida masónica. Nuestro deber como iniciados consiste en reconocer el momento oportuno para elegir nuestros actos y nuestras palabras adecuadamente. En la medición de la prudencia, y del alcance de la acción esta la evidencia del querer evolucionar en un espíritu sabio y reconocedor de sus virtudes.
También podemos decir, que en la simbología masónica la regla de 24 pulgadas es un objeto de cálculo de gran poder espiritual y concreto a la hora de tomar decisiones. Trata de evaluar las mejores posibilidades que se le ofrecen en una situación dada, teniendo en cuenta el respeto de los fundamentos más importantes de la masonería, como lo es el respeto de los espacios interactivos e interpersonales.

EL CINCEL
En el mundo profano el cincel es una herramienta utilizada para cortar, desbastar, pero también dar forma a un material frio con la ayuda de un mazo. La simbología de esta herramienta se refleja en la voluntad de la institución de formar hombres y mujeres con valores éticos, pero sobretodo con disposición a perfeccionarse como persona.
 En este sentido podemos decir que la piedra bruta que representa a un masón en proceso de perfeccionamiento se pule, se talla o se transforma con ayuda del cincel y del mazo. Sin embargo, las limitaciones del proceso se dan cuando no estamos dispuestos a labrar nuestra piedra bruta.
El aprendiz masón tiene la responsabilidad de aprender con ayuda de su maestro a lidiar con sus percepciones internas y sus impresiones antes de aprender el uso simbólico de la herramienta.
Se trata entonces de utilizar un instrumento de creación, que a su vez puede ser destructivo cuando no se domina la técnica.  

EL MAZO
Desde la antigüedad el mallete es el símbolo de la autoridad suprema. El mazo dirige y controla la fuerza, su movimiento y dirección depende de la experticia de quien lo toma. Su uso necesita una técnica apropiada, donde la fuerza es controlada por el peso de la herramienta: el obrero no debe forzar el mallete, tiene que tener la medida justa para dejar caer su peso. El golpe debe ser constante, de manera que la transformación sea equilibrada, tenga un desempeño firme y durable.
en física la fuerza que ejerce el mazo sobre el material produce una energía al caer, esta acción en la masonería traduce voluntad, responsabilidad de modelar y trabajar para desaparecer sus defectos y sus vicios. El mallete junto con el cincel es esencial para forjar un camino iniciático sólido, y poder desenvolverse hacia la perfección espiritual.

Conclusiones
En el trabajo que se realizó quedaron conclusiones interesantes para aplicar en la vida cotidiana, estas representadas en diferentes símbolos como son la regla de 24 pulgadas que se puede asimilar las 24 horas del día, reflejando como debemos hacer la correcta distribución de las 3 partes del día, siendo 8 horas para descansar, 8 horas para laborar y 8 enriquecer la parte espiritual. Cuando el tiempo está bien distribuido en las diferentes actividades que se realizan en el día permite disfrutar y gozar de los diferentes momentos que en el diario vivir se presentan. También indica la forma como se conduce de manera recta nuestros actos de las diferentes situaciones que se pueden presentar, actividades y respeto por mi tiempo y tiempo del otro. También al ser regidos por reglas de conductas cumpliendo con la misión de la humanidad. Significado de justa medida de nuestro actuar en las diferentes relaciones.

El mazo y cincel es la representación de la voluntad la cual va acompañada de la fuerza que permite que los objetivos se puedan cumplir, cuando la fuerza es dura constante y fuerte se pueden efectuar, pero cuando no está acompañada de buena voluntad simplemente quedara en deseos. Los dos instrumentos van representados en los dos género femenino y masculino porque al estar acompañados hacen su trabajo porque el cincel sin el mazo no puede lograr

El compás es el símbolo de creatividad ligados e inspirando a construir. El compás con las puntas cubiertas y junto con la escuadra significa de la materia esta dominando por el espíritu. La escuadra sirve para marcar los pasos del masón.
Permanentemente en el ritual la escuadra es significado de dualidad siendo símbolos que representan la materia y el espíritu. La riqueza que trae el símbolo permite que construyamos nuestra idea de ellas. 



Estamos recorriendo un camino donde primero se debe realizar un trabajo con nosotros mismos, en la formación y transformación e nosotros, para influir en los demás construyendo una sociedad más justa y equitativa.

LVMP

Apr:.Mas:. 

Nuestros símbolos, nuestras herramientas I

La palabra deriva del latín communicare, que significa “compartir algo, poner en común”. Por lo tanto, la comunicación es un fenómeno inherente a la relación que los seres vivos mantienen cuando se encuentran en grupo. A través de la comunicación, las personas o animales obtienen información respecto a su entorno y pueden compartirla con el resto.” (Autor: Julián Pérez Porto. Publicado: 2008. Definición: Definición de comunicación (http://definicion.de/comunicacion/)

“El concepto de símbolo (una palabra que deriva del latín simbŏlum) sirve para representar, de alguna manera, una idea que puede percibirse a partir de los sentidos y que presenta rasgos vinculados a una convención aceptada a nivel social. El símbolo no posee semejanzas ni un vínculo de contigüidad con su significado, sino que sólo entabla una relación convencional.” (Autor: Julián Pérez Porto y Maria Merino Publicado: 2011. Definición de símbolo (http://definicion.de/simbologia/)

La importancia de la comunicación es que nos ayuda a recibir y transmitir información necesaria o banal, dependiendo del contexto, de la formación o actitud del interlocutor. Existen varios tipos de comunicación, lo importante es que esta sea asertiva para tener éxito en el ejercicio de la transmisión de información. Una forma de transmitir ideas o información son los símbolos, nos ayudan a relacionar una imagen con una idea, resumir un concepto que puede ser teórico o simplemente necesario para la interiorización de la información.

La francmasonería utiliza   infinidad de símbolos que tienen  por objeto  representar ideas y principios propios de la orden y que  sirven para la unificación de la ideas   masónica, los símbolos son principalmente herramientas que se utilizan en la construcción,  debido al  que  la  Masonería está  inspirada  en los  antiguos  constructores que  pasaron de  ser operativos  a  ser  especulativos (Disquisiciones sobre los orígenes masónicos…entre operativos y especulativos, Víctor Guerra. MM.:. Logia Progreso 1850, Le Droit Humain.), logrando el  perfeccionamiento de la piedra en bruto que cada uno de los masones buscamos intensamente pulir. 
La importancia de los símbolos masónicos es la interpretación que surge de cada masón, símbolos que existen para que nunca se olviden los principios que aseguran la marca registrada de los masones que somos seres de luz, en constante lucha por la perfección y la justicia. Es por esto que con este taller invito a luchar por la preservación de estos símbolos y resaltar la importancia de su existencia.
 Parafraseando a uno de mis  Q:.H:.: “en una Gran logia donde encontramos hermanos con pensamientos tan diferentes es importante tener símbolos ya que  son representativos de la comunidad masónica, herramientas fuertes, diferentes, con propósitos establecidos, con interpretaciones personales, pero al fin y al cabo símbolos que representan claramente los principios básicos con los que debe vivir cualquier hermano masón”, es por esta razón tan relevante que todos los masones del mundo debemos proteger y conocer nuestros símbolos. Los símbolos son una de las características principales de la masonería, nos ayudan a entender que siempre existen herramientas que nos guían  a la perfección, pulir o reparar nuestros caminos cuando sea necesario, herramientas con las que podemos contar, están allí para su uso. Así que los invito a apropiarse de estos símbolos, a utilizarlos cada vez que sea necesario mantener la armonía en su templo interno y en este templo en el que hoy nos encontramos.

Unos de los símbolos más equilibrados que encontramos en la masonería son los tres pilares, estamos influenciados por varias trilogías en nuestras vidas masónicas y profanas, creamos un triángulo de amor como familia padre, madre e hijo, aspectos religiosos como la sagrada trinidad padre, hijo y espíritu santo, y como ser humano espíritu, alma y cuerpo. Un equilibrio perfecto, equidistante, ideal. En nuestro templo más:. Encontramos la trilogía representada en los soportes de la logia: venerable maestro, primer vigilante y segundo vigilante; nuestra logia se sostiene en estas tres columnas que nos guían en el camino a la perfección del ser.


La logia masónica esta sostenida por tres grandes pilares: SABIDURIA, FUERZA Y BELLEZA. El templo se edifica en  tres pilares la sabiduría que preside su construcción la fuerza que los sostiene  y la belleza que lo adornan. La piedra en bruto se pule bajo estos principios con sabiduría para darle la forma correcta, con fuerza por que sin duda alguna el martillo y el cincel, representativos  de la  voluntad  y la persistencia, son herramientas de fuerza y con belleza porque al final la piedra bruta, ya pulida es bella.  La vida misma del ser debe estar edificada en estos tres pilares, vivirla sobre la inevitable dualidad de lo bueno y lo malo con sabiduría, belleza y fuerza, en búsqueda incansable de la perfección de su propio ser.

Finalmente esta plancha quiere resaltar los siguientes puntos:
Los símbolos existen en nuestra logia para definir los principios básicos con los que se deben regir los trabajos personales y de logia, para que sin importar las diferencias de pensamientos, creencias, e ideas siempre se trabaje en armonía y por el bien del crecimiento de los masones aquí presentes; para resaltar siempre la empatía, entender al otro ya que el entorno de cada uno es diferente, la razón debe ser compartida, aceptar la diferencia de razón, saber escuchar saber hablar y silenciarse.

Nuestra obligación de enseñar con el ejemplo, objetivos del maestro. Coherencia entre el pensar el sentir y el actuar, la integridad del ser. Recibo mi formación interior elevo mi conciencia crezco y debo reflejar para multiplicar. No dejar perder el significado de los símbolos del ritual masónico porque a veces se pierde la importancia de estos

Es mi Palabra V:.M:.
MAOJ

Apr:. Mas:.

El simbolo

Un símbolo es una figura u objeto que tiene un significado convencional. Pero esta definición nos resulta incompleta. “El hombre –dice Carl G. Jung- emplea la palabra hablada o escrita para expresar el significado de lo que desea transmitir... su lenguaje está lleno de símbolos, pero también emplea con frecuencia signos o imágenes que no son estrictamente descriptivos...” Logotipos, emblemas, marcas de fábrica, las iniciales de algunas organizaciones, adquieren un significado reconocible según al uso común. Sin embargo, Jung afirma que tales cosas no son símbolos. Son signos y no hacen más que denotar los objetos a los que están vinculados.

Una imagen es simbólica cuando representa algo más que su significado inmediato y obvio. El proceso por el que un símbolo adquiere carácter universal está inmerso en el desarrollo del alma humana y recién comienza a revalorizarse a partir del siglo XX, especialmente con el descubrimiento del poder de los mitos y la teoría de los arquetipos del ya citado Jung. De tal modo, el símbolo se convierte en una suerte de conexión entre el hombre y el principio que aquel representa y del cual emana.


En masonería, el símbolo conforma un método de acceso a este lenguaje mediante la iniciación y el posterior trabajo en Logia. El símbolo, al igual que el proceso iniciático, carece de coordenadas de espacio y tiempo; puede ubicarse en cualquier época y en cualquier cultura; actúa de manera independiente de cualquier forma de religiosidad e impacta en la conciencia con la fuerza de la experiencia vital. La potencia del lenguaje simbólico que emplean los masones reside justamente en la capacidad que posee el “drama iniciático”, que transcurre en un espacio virtual, para trasmitir al neófito en el sentido más profundo del símbolo y hacerlo partícipe de esa conexión.

En su tratado sobre La interpretación de los símbolos, Luis Galarza expresa que “...el poder de persuasión y de convicción del símbolo estriba en que a través de la imagen se vivencia un sentido, se despierta una experiencia antropológica vital, en la que se ve implicado el intérprete. En el momento de la interpretación, el sujeto debe aportar su propio imaginario que actúa como medio en el cual se despliega el sentido, y debe atender a las resonancias, a los ecos que en él se despiertan, acontecen...”

Visto desde esta perspectiva, podríamos decir que en masonería, el éxito del iniciado no dependerá de otra cosa que de su capacidad para penetrar la naturaleza de esos símbolos y aprehender aquel nuevo lenguaje (el simbólico) con el cual reinterpretará el mundo; pero, lo que es aún más importante, se reinterpretará a sí mismo, convirtiéndose en artífice de su propio templo espiritual y de la sociedad que integra.

Esta simbología está integrada a la arquitectura y al arte, pero también se percibe en estructuras sociales y políticas en donde cobra dimensión sociológica. Sería un error circunscribir la acción del símbolo a un ámbito puramente esotérico, pues la historia de la francmasonería demuestra con claridad que el símbolo puede convertirse en factor inspirador de cambios sociales, inducir un nuevo orden moral, establecer normas de conducta y adquirir una dimensión ética en la vida republicana, en la lucha por los derechos humanos y en la construcción de una nueva sociedad regenerada. En síntesis: emergiendo del misterio mismo y de la experiencia iniciática, el simbolismo masónico alcanza su destino final en la construcción del progreso.

Los símbolos no exigen creencias particulares. Son el resultado del progreso de la conciencia desde las oscuridades prehistóricas de nuestra especie. Los símbolos, como ningún otro lenguaje, colocan al hombre frente a su propia sombra indicándole, a su vez, el camino de la luz.

En esta capacidad se basa el concepto de fraternidad universal, común a todas las corrientes masónicas, puesto que apunta a descubrir la naturaleza esencial de la humanidad toda más allá de cualquier sectarismo. No en vano los regímenes totalitarios han desarrollado su propia simbología explotando el lado oscuro de la naturaleza humana. Ni tampoco por casualidad encontramos símbolos masónicos en los documentos fundacionales de las democracias modernas.



GGC
M:.M:.

martes, 6 de diciembre de 2016

Llamada de las Jurisdicciones masónicas firmantes en favor de la igualdad entre hombres y mujeres

Preámbulo

El estatuto de la mujer demuestra claramente el estado de evolución de una sociedad.  Desgraciadamente, incluso en países en los que existe una larga trayectoria de práctica de la democracia, crecen ideologías xenófobas y etnocentristas que encierran a mujeres y hombres en el determinismo étnico y cultural de sus orígenes a pesar de que unas y otros son complementarios; Hermanos y Hermanas en Humanidad.

El matrimonio de una joven adolescente no es sino una violencia ejercida por sus padres. Una mujer maltratada por un hombre es la víctima de una barbarie legitimada en ocasiones por concepciones medievales. En la actualidad mujeres y hombres deben ser libres, vivir libres y deben construir de la mano un mundo más justo y mejor.

En consecuencia

Nosotros, los representantes de las Jurisdicciones masónicas firmantes, proclamamos nuestra adhesión a los principios universales de la libertad de conciencia, de igualdad en derechos de todos los seres humanos, sean cuales sean el color de su piel, sus orígenes étnicos, idioma, sexo, creencias y pertenencias filosóficas o religiosas.

Proclamamos nuestro compromiso en favor de una laicidad que permita la convivencia de quienes creen y aquellos que no creen, de tal manera que la singularidad de cada uno se realice dentro del marco democrático común.

Nosotras y nosotros, francmasonas y francmasones de los Altos Grados Escoceses, profundamente comprometidos, en la ética de seres humanos libres, a las mujeres y hombres en marcha hacia la evolución progresiva de la Humanidad, rehusamos cualquier forma de maltrato hacia la mujer por el hombre: humillación, matrimonios de adolescentes, violencia de género, esclavismo, conversión en objeto sexual, negación de la educación, todo aquello que hace a las mujeres víctimas del más ciego oscurantismo. Al igual que el hombre, la mujer tiene el derecho al respeto, a la educación, a la libertad de elección y a la libre disposición de su cuerpo.

En un contexto enmarcado por conflictos internacionales, la barbarie terrorista, el crecimiento de los populismos xenófobos, de las desigualdades sociales, la ruptura cultural en el seno de las naciones, es urgente reemprender el camino de la humanidad hacia la emancipación, la justicia y la dignidad.


Firmado en Estambul, 28 de mayo 2016