miércoles, 14 de marzo de 2018

El Mason ante sí mismo


En esta Plan:.  No citare autores ni libros, pues confieso que cuando elegí el tema no imagine que me fuera a apasionar tanto.

Me intereso el tema porque al desarrollarlo sabía que me estaba aportando como aprendiz masona al confrontarme conmigo misma y aceptar mi luz y mi oscuridad. El masón ante sí mismo no es más que un acto de introspección donde evalúa su trasegar por la vida y la consecuencia de cada acto.

Un masón ante sí mismo debe ser libre de dogma que le permita comprender el orden absoluto del universo en el que vive, un masón en introspección evalúa su carácter, sus valores y sus creencias. Apuesta por los valores expuestos en la logia para que por medio de sus obras pueda entregar sus dones y talentos para engrandecerlos y ofrecerlos a la humanidad.

La observación directa de sí mismo aun en la masonería constituye el mayor reto de cualquier ser humano, pues descubrirse significa aceptarse tal y cual con defectos y virtudes. Y es que hay que aprender a conocerse para conocer sus límites y sus pasiones. 
Un masón ante sí mismo es dueño de su destino y capitán de su alma, no necesita que leyes ajenas lo vigilen o lo reprendan, no tiene problema en seguir sus valores como la ética, bandera en el accionar de todo masón, acompañado de una coherencia entre su forma de pensar y actuar.  Un auténtico masón  y se sale de todo molde social, no le interesa encajar con los profanos. Se vigila y monitorea para cuando necesite estar alerta de no dejar intoxicar su psiquis de información errónea y manipuladora. Un masón ante sí mismo se quita sus máscaras y es como tiene que ser, ni más ni menos. Sencillamente lo justo para él y para su comunidad. No acepta la mediocridad como forma de hacer las cosas, pues pretende entablar en cada una de sus creaciones todo su esfuerzo por subir sus estándares. Es consiente que cada día todos los días, está comprometido consigo mismo a crecer, a evolucionar a pulir su piedra.

El sueño
Pablo Picasso
Las vegas, colección privada

La introspección de un masón debe ser tan profunda que le permita conocer toda su inmensidad y con ella elevar su potencial humano –divino para desarrollar sus dones y talentos que le permita despertar su yo interior y dejar su legado en este plano físico.
Un masón en introspección establece sus límites y controla sus pasiones. Logra vivir en equilibrio sin dejar de amaestrarse diariamente. De allí la autodisciplina que nace del descubrimiento personal pues se conocen los limites, pero también se sabe hasta dónde se puede llegar.  Debe ser honesto consigo mismo para poder ser honesto con los demás, el mayor desafío es mirarnos a la cara y enfrentar nuestra verdad. Un masón ante sí mismo se enfrenta y de despoja de todo velo, comienza a ver la vida son filtros, no como quisiera verla, si no como realmente es.

Un masón ante sí mismo se acepta, se reta, se exige y no se permite caer en la mediocridad.

Un masón con el velo caído, es un ser libre; y eso se consigue en su trabajo de introspección.

Libertad!



Es mi palabra.
KG
Apr:. Mas:.

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